Concienciándote
Cuando Dios se acerca a nosotros
“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”.
Salmo 19:1
Vivimos en un mundo donde prácticamente todo está automatizado, donde todo es relativo, hay mucho ruido y la prisa es la orden del día. Definitivamente hay que vivir con los tiempos, pero hay cosas que no tienen tiempo ni espacio porque son expresiones de Dios. Lamentablemente en estos tiempos muchas personas viven como autómatas mirando pero no haciéndose consciente de las pequeñas cosas en las cuales Dios se hace presente y nos muestra su existencia. Mucha gente está esperando que Dios se acerque a ellos sin darse cuenta de que Dios lo hace todos los días.
Constantemente Dios nos está regalando Su presencia en la naturaleza. En el cielo dibuja distintos paisajes para nosotros. Hace algunas semanas salía de un establecimiento y me di cuenta de que en el cielo había un dibujo de Dios, entonces sonreí. Era un hermoso arcoiris. Sin embargo, la gente caminaba ajena al espectáculo que Dios nos ofrecía. Se me ocurrió pensar, cuántos de los que caminaban hacia sus vehículos y tenían de frente el arcoíris se habían dando cuenta de esa bella representación de Dios. Veía la gente caminando, unos con prisa, algunos simplemente conversando con otros, pero ninguno se detenía a mirar hacia el cielo o quizás lo veían pero para ellos era algo “natural”. Quizás muchos hemos visto montones de arcoiris, pero tal vez ninguno haya pensado que en ese arcoiris Dios nos está sonriendo y nos reafirma Su compromiso de nunca volver a destruir nuestra tierra con inundaciones.
Queremos que Dios se acerque a nosotros, pero cuando lo hace ni siquiera lo tomamos en cuenta. Tal vez sean muy pocos los que se detengan a mirar las nubes, las estrellas o la luna. Quizás muchos de los que caminan por la calle con prisa y como máquinas, nunca se hayan percatado de los distintos matices del verde de la naturaleza en una misma área o quizás nunca hayan escuchado la voz de Dios en las olas del mar o en los sonidos del silencio de la noche, en el susurro del viento o en el canto de los pájaros. Es posible que ni siquiera piensen que es Dios mismo llamando su atención.
Vivimos un mundo tan materialista, que aún muchos creyentes se fijan más en una pelea o un espectáculo que dé cualquier transeúnte en las calles que en la manifestación de Dios en la naturaleza. Me atrevería a decir que muy pocos ven o sienten a Dios en ella. Queremos que Dios se acerque a nosotros, pero no nos damos cuenta de que El está presente y se nos manifiesta en la naturaleza todos los días. No nos damos cuenta que Dios nos está llamando la atención para que nos encontremos con El. Queremos que Dios se acerque a nosotros, pero cuando se acerca, lo ignoramos. Aprendamos a intimar con Dios. Dios no solo se manifiesta a través de la Biblia. La misma Biblia dice que los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento la obra de Sus manos. Entonces, permitamos que Dios se acerque a nosotros y apreciemos Su hermosura. La próxima vez que vea un arcoíris, deténgase y vea la sonrisa de nuestro Creador.

Wilma I. Torres

Pedid y se os dará
Santiago 4:4 dice “Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Me llama la atención este versículo porque en los últimos años he visto como muchos cristianos hablan de que para obtener lo que querramos debemos declarar que lo obtendremos. Si bien es cierto que esa declaración es una de fe y confianza en Dios, también es cierto que no siempre obtendremos lo que pidamos. No dudo que Dios quiere darnos lo que queremos, pero no siempre lo que pedimos es la voluntad de Dios. Un ejemplo de esto sería que quisiéramos obtener un carro nuevo. Si mis posibilidades económicas son para comprar un Toyota, no podemos declarar que Dios nos dará un Lamborghini. Sin duda alguna, que si Dios quisiera darnos un Lamborghini lo haría, pero luego cómo lo pagamos. Dios conoce lo que es mejor para nosotros y ve más allá de lo que nosotros
Wilma I, Torres
podemos ver. Así que Dios nos da lo que necesitamos, pero no lo que por lujo, capricho o por conveniencia quisiéramos tener. Incluso he escuchado a muchos usar este mismo versículo para decir que pedimos mal porque “no exigimos lo que por derecho nos toca como príncipes y princesas del Señor”. A mi entender mal interpretando y tergiversando el texto bíblico para casi doblarle el brazo a Dios para que haga lo que se supone debemos tener por ser hijos e hijas de Dios.
Dios sin que lo mereciéramos decidió hacerse hombre para salvarnos. Ese ha sido, es y será el mejor regalo que le haya hecho al ser humano, pero nosotros no podemos hacer uso de la gracia como si fuéramos dueños de ella. La gracia es un don sobrenatural cuyo propósito es que el ser humano alcance la salvación. Dios es Dios y da y quita como quiere, sin dejar de ser misericordioso con nosotros. Nuestras mentes finitas no alcanzan a ver lo que es mejor para cada uno. Entonces reflexiono y me digo que si por derecho nos tocara algo grande en la tierra, Jesús no hubiera nacido en un pesebre. Nosotros hemos sido adoptados por Dios a través de Jesucristo pero Jesucristo es el Hijo de Dios por derecho y Su trono no está en esta tierra. Lo que sí debemos entender es que nuestra verdadera riqueza no está en la tierra sino en el cielo (Mateo 6:19). Dios hará y nos dará lo que pedimos y debemos creer que lo hará aún cuando creamos que es tarde o aún cuando no veamos nada en el momento que lo pidamos, pero nos lo dará si lo que pedimos está en Su voluntad y en Su tiempo. Si podemos entender que El es Dios y que es nuestro Padre, entenderemos también que es soberano y que quiere lo mejor para nosotros, aún cuando nosotros no lo entendamos.
© 2017 por Wilma Torres Consejera.
Creado con Wix.com